sábado, 23 de marzo de 2019

Síndrome de abstinencia


Hace ya 10 años que terminé Bellas Artes. Y aunque no me dedico profesionalmente a nada relacionado con la carrera, no me arrepiento en absoluto.
Me matriculé y reconozco que en aquel momento no sabía muy bien porqué. Quizá fue más por descarte que por decisión firme. Se me daba más o menos bien dibujar y por eso me metí, pero tampoco destacaba con respecto a la mayoría de mis compañeros y no tenía un especial interés en el arte, ni en ver exposiciones ni museos, lo que hizo que no terminara de encontrar mi sitio y que tuviera muchas dudas a lo largo de los primeros años.
Hasta que en 3º aparecieron dos profesores de pintura, Julio y Fernando. El comienzo fue duro, estaba muy encorsetado, pero un día me puse a improvisar, a meter brochazos y a atizar el cuadro con la espátula más por frustración que por otra cosa, y cuando me vio Julio pronunció una frase que lo cambió todo: “Aquí empieza a oler a pintura”.
Terminé aquel año sacando un 8 en esta asignatura, y lo más importante, ahí comenzó mi pasión y mi fascinación por la pintura (hasta el punto que hice un poco el idiota en otras asignaturas).
Diez años después de terminar la carrera (12 después de aquel curso), he seguido pintando siempre que he podido y lo que mis trabajos me han ido permitiendo y he hecho varias exposiciones. He progresado, he mejorado y he evolucionado, a veces no tanto como me gustaría. Pero es como estar enganchado a una droga que no puedes dejar.
Y hasta ahí quiero llegar. Hace 8 meses me cambió la vida con el nacimiento de mi hija. Sin duda es la experiencia más bonita e increíble que puede haber en el mundo y estoy disfrutando muchísimo viéndola crecer a toda velocidad. Peeeeeeero (marido de la pera) el gusanillo sigue ahí, y entre mi trabajo de mañana y tarde y la dedicación que requiere mi pequeña, ¿alguien podría recordarme lo que es un pincel y a qué huele el óleo? Ya se me ha olvidado. Hago dibujitos con ceras y lápices de colores cuyo efecto es más o menos como el de los parches de nicotina, pero el síndrome de abstinencia de la pintura es muy muy fuerte y a veces provoca mucha frustración, sobre todo cuando me meto en las redes sociales y veo lo que van haciendo otros colegas pintores y se me ocurren cosas e ideas que me gustaría plasmar. Y lo peor es que las pocas veces que consigo sacar un rato para pintar, lo hago con tanta ansiedad que parece que se me ha olvidado y me salen unas castañas pilongas que no hay por donde cogerlas.
No obstante, volveré. Seguro.
¿Y vosotros? ¿Sentís lo mismo cuando no sacáis tiempo para una actividad o un hobbie que os apasiona? Abro este nuevo blog que intentaré actualizar regularmente con reflexiones periódicas, pero sin vuestros comentarios no tiene ningún sentido. ¡Bienvenidos!



Versión de los Fusilamientos de Goya, hecha en 3º carrera (2007). Tengo especial cariño a este cuadro porque fue un punto de inflexión y me marcó el camino a seguir

3 comentarios:

  1. Amigo Javier, ya sabes que a mí también se me va bastante la olla con la pintura...pensando lo que voy a plasmar...y finalmente hago otra cosa que nada tiene que ver...jajajaa Espero que te vaya bien con éste nuevo blog...buena idea...Buen finde... Te dejo una anécdota: Recuerdas la exposición de pintura de Serrada, donde pinte unos 30 cuadros en tonos granate?: Por aquel entonces, cuando pintaba por la noche a toda prisa podia escuchar la voz en "off del "maestro" "Miguel Santos, que me iba diciendo....los fondos...uniformes y bien imprima dos...etc.y una serie de pautas que me daba. Pensaba que me iba a volver loco

    ResponderEliminar
  2. Pues a mí me pareces un artistazo, de los mejores, y me encanta todo lo que he visto de tí. La prioridad de un hijo ante todas las cosas es normal y lo mejor que puedes hacer es dedicarle tiempo ,porque el tiempo pasa muy deprisa y cuénta... Volverás al pincel porque eres por genética artista, y tú hija nunca volverá a ser tan bonita y necesitarte tanto.....besossss y ánimo, que nos ha pasado a todos!

    ResponderEliminar
  3. Gracias Juan Carlos y Merche. Por supuesto que ahora mismo mi hija es lo más importante y la única prioridad, y estoy disfrutando muchísimo de ella. Pero cuando algo se lleva dentro es complicado no echarlo de menos, e incluso no soñar con ello de vez en cuando. Juan Carlos, pronto escribiré algo sobre lo que comentas ;)

    ResponderEliminar