lunes, 31 de agosto de 2020

La importancia de parar

Los que me conocéis ya sabéis que hace mes y medio pasé por un trance personal muy duro y del que todavía me estoy recuperando poco a poco. Creo que no hace falta incidir más sobre ello más que para daros las gracias a todos por vuestro apoyo y palabras de ánimo. Desde entonces no he vuelto a pintar, en parte porque no he tenido muchas ganas, la verdad.

Mi idea era retomar los pinceles el pasado sábado en el concurso de pintura rápida de Palencia, pero el día antes tuve un resbalón en la ducha y fui a caer con la espalda contra el bidé. Me tuvieron que llevar al hospital y me he quedado KO para varios días. Por suerte no es más que una fuerte contusión muscular, pero la pintura de momento tendrá que esperar unos días más.

Hoy quería hablaros de la necesidad de parar. En mi caso, como ya he comentado muchas veces, por falta de tiempo no puedo pintar todo lo que me gustaría y a veces paso temporadas largas sin pintar, pero en otras etapas de mi vida he podido disponer de más tiempo y he pintado prácticamente a diario, y en aquellas épocas, es probable que me hubiera venido bien un parón de varios días o incluso semanas.

Me ocurrió durante mis años en la facultad de Bellas Artes y cuando obtuve la Beca de Artes Plásticas de la Diputación de Valladolid. En esas épocas me veía obligado a producir un determinado número de obras en un plazo concreto, y aunque a veces salían obras muy interesantes, otras veces me dedicaba a "producir" en el peor sentido de la palabra. Pintaba cuadros como churros pero no los meditaba todo lo que debiera, por lo que salían algunas obras buenas pero otras "ni fu ni fa". Lo peor es que pintaba mucho pero no lograba evolucionar todo lo que me gustaría.

Ahora he conseguido llegar a un punto en el que normalmente no tengo tiempo para pintar más que un día  a la semana como mucho, pero cuando me pongo llevo varios días dándole vueltas al cuadro que voy a pintar, he buscado ideas, he mirado obra de otros artistas en la que inspirarme, he seleccionado la foto en la que me voy a basar concienzudamente, la he analizado... Por lo que aunque mi ritmo de producción es bajo, creo que la calidad de mi obra ha ido al alza. Además, antes solía pintar los cuadros en una sola sesión de varias horas, como si fuera pintura rápida, y ahora suelo hacerlo en varias sesiones, con lo que además de poder dejar secar las capas, puedo estar varios días meditando los siguientes pasos a dar en la siguiente sesión.

Por eso, me he dado cuenta de que a veces un parón puede ser positivo. Sirve para despejar la mente, coger nuevas ideas, reflexionar sobre lo que se ha hecho hasta el momento y cómo seguir en el futuro, salir de un bache o de una crisis creativa o de falta de inspiración... Y esto creo que ocurre en todos los ámbitos de las artes e incluso en muchos aspectos de la vida.

¿Cómo lo veis vosotros?




Este año el COVID no permitirá abrir las ferias en Valladolid. Esta era el año pasado la vista desde el aparcamiento.

1 comentario:

  1. Cuanta razón amigo.
    Y buen cuadro para acompañar el texto... A veces hay que 'aparcarse'.

    ResponderEliminar