Hoy voy a hacer una reflexión que trasciende a lo que es la
pintura y va a lo que es la vida en general.
Como he comentado alguna vez, yo terminé Bellas Artes hace
10 años. Cuando se estudia una carrera se supone que la expectativa es poder
ganarse la vida gracias a esos años de estudio, y yo por desgracia no lo he
conseguido. En su día di algunas clases de pintura a niños y adultos, de vez en
cuando vendo algún cuadro, disfruté de una beca de la Diputación de
Valladolid… y algo de dinero he ganado, incluso sí que pude vivir de forma
bastante modesta durante unos meses gracias a la beca y a las clases, pero
ahora mismo, como casi siempre desde que terminé de estudiar, me dedico a algo
que no tiene nada que ver con lo que estudié. Y seguro que si calculara lo que
me he gastado en material en todos estos años, sería bastante más que el dinero
que he podido ganar.
Sin embargo, no me arrepiento en absoluto de haber estudiado
Bellas Artes. Aparte de por la experiencia de los años vividos fuera de casa y
los amigos que todavía mantengo, por lo que me ha aportado a nivel personal.
Hoy día considero que mi vida es mucho más rica y tiene mucho más sentido
gracias al arte, y sólo por eso merecen la pena los años invertidos en la
facultad de Bellas Artes de Salamanca. Porque… ¿Qué sería la vida si
consistiese simplemente en trabajar, comer, dormir, y matar las horas de ocio
con cualquier entretenimiento banal?
Siempre me he quejado de que casi todos los trabajos que he
tenido han sido a jornada partida, lo que sumado desde hace poco a mi condición
de padre, me deja poco tiempo libre. Sin embargo, me parece fundamental al
menos de vez en cuando hacer en algún momento algo “productivo”, no
productivo en lo económico sino algo que enriquezca personalmente, algo que nos
apasione, que nos permita desarrollar algún talento y que haga que nos sintamos
realizados. Conozco a mucha gente cuya vida pasa mientras van día tras día a
trabajar, y el tiempo libre en casa sólo lo dedican a estar tirados en el sofá
viendo la tele o jugando con el móvil o la tablet. Que yo también veo la tele y
dedico a las redes sociales a veces más tiempo del que debería, pero cuando no
sales de ahí… me parece muy muy triste. Y por supuesto, también es enriquecedor
jugar con los hijos, pasar tiempo en familia, tomar algo con amigos, viajar…
pero yo voy más allá.
Yo no voy a orientar a mi hija a qué tiene que estudiar, a
qué se tiene que dedicar o a qué tiene que dedicar su ocio. Eso tendrá que
elegirlo ella, pero sí que me gustaría que tuviera alguna inquietud, alguna
pasión a la que dedicarse más allá del aspecto laboral. Puede darse el caso de
que algo le apasione y pueda dedicarse a ello profesionalmente, eso sería
maravilloso, pero en caso de que trabaje simplemente para ganarse la vida, creo
que es fundamental tener algo más; en mi caso es la pintura, pero puede ser
practicar un deporte, tocar un instrumento musical, escribir, hacer teatro,
manualidades, costura, un voluntariado… una actividad de ocio que nos llene, que deje huella y en la que no
seamos sólo meros espectadores de lo que hacen otros.
¿Cómo lo veis vosotros? ¿Estáis de acuerdo?
Obra de la serie "Skye", inspirada por un inolvidable viaje a Escocia

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